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Cambio climático y migraciones ambientales en Senegal

/ Blog

Por  Marina Pérez *, Jesús M. Castillo* y Coumba Ndoffene**,

Las autoras agradecen a la ONG MADAfrica por la organización del proyecto de intercambio académico que dio lugar a esta investigación.

Ya nadie puede negar la existencia del cambio climático pero, ¿somos conscientes de todas sus consecuencias? ¿Interesa que se sepan todas ellas?

Todas las semanas los medios de comunicación nos bombardean con la llegada de de migrantes a nuestras costas. ¿De dónde proceden? ¿Y si este hecho estuviera relacionado con el cambio climático?

Cada vez más son más los estudios que demuestran que cada año miles de personas en distintas zonas de nuestro planeta se ven obligadas a migrar debido al cambio climático. La mayoría de estas migraciones se dan en el interior de países subdesarrollados o empobrecidos. Una minoría de los migrantes climáticos llega a los países enriquecidos.

Una de las zonas del mundo más afectadas por el cambio climático es Senegal, donde se Desierto del Sáhara avanza hacia el Sur. Esta desertización está llevando a muchos habitantes del medio rural a migrar a las ciudades senegalesas, especialmente a la capital Dakar.

Para estudiar las migraciones ambientales sobre el terreno nos desplazamos a Dakar en diciembre de 2017 para realizar un cuestionario a migrantes procedentes de zonas rurales senegalesas. Tras analizar las respuestas a los cuestionarios y contrastar la bibliografía existente, llegamos a las siguientes conclusiones:

La mayoría de las personas migrantes vienen de zonas rurales, existiendo un grave problema de éxodo rural.

Las regiones senegalesas con más salida de migrantes fueron Diourbel (28%), Fatick (11%) y Thiés (10%), lo que podría relacionarse con la cercanía de estas regiones a Dakar y la desertización que sufren estas zonas. Así, las precipitaciones anuales en las regiones del centro de Senegal (conocida como ‘Cuenca del Cacahuete’ o ‘Cuenca del Maní’) están descendiendo alarmantemente y la estación seca se está alargando cada vez más.

«Esta desertización afecta directamente al monocultivo del cacahuete que impuso la colonia francesa desde el siglo XIX. Así, aproximadamente la mitad de la tierra cultivada del país se dedica a esta leguminosa».

En toda esta zona a partir de 1970 se sucedieron una serie de graves sequías y la variabilidad pluviométrica era cada vez mayor, es decir, se alternan desde entonces años húmedos con años secos, con las repercusiones que esto tiene sobre el cultivo del cacahuete y por tanto sobre las familias que dependen de él para sobrevivir. Además, comenzaron a aumentar las temperaturas y los años y años de monocultivo revelaron graves daños en el suelo. Como resultado de estos factores, la producción de cacahuete ha caído en picado, pasando de producirse 1.435.000 toneladas en los años 70 a 260.500 toneladas anuales en el año 2002.

Actualmente, encontramos un problema grave de éxodo rural pues el 79% de las personas encuestadas afirmó creer que la localidad donde nació se está despoblando gravemente. Esto concuerda con los datos consultados ya que el flujo migratorio entre 2008 y 2013 fue negativo para todas las regiones senegalesas, excepto para la región de Dakar.

La percepción del cambio climático cambia según la zona de origen.

La gran mayoría de las personas encuestadas (85%) contestó que pensaba que el clima estaba cambiando, pero la forma en la que según ellas cambia era distinta si procedían de zonas áridas y semiáridas situadas más al norte o de zonas húmedas del sur de Senegal. Pese a esto, las personas encuestadas respondieron que migraron en el 89% de los casos por falta de trabajo y, solamente, un 4% por agotamiento de las tierras, un 2% por la sequía y un 1% por la erosión del suelo. Estos datos nos hicieron llegar a la siguiente conclusión:

Las migraciones son multi-causales, pero la causa principal que empuja a migrar es la falta de trabajo derivada de la desertización y la falta de medios para la adaptación al cambio climático.

Así, la desertización y los años de monocultivo que han degradado el suelo impiden que la gente pueda trabajar la tierra y, puesto que no tienen medios ni financiación de ningún tipo para hacer frente al cambio climático, se ven obligadas a migrar en busca de trabajo.

La mayoría de las personas encuestadas están embarcadas en un proyecto migratorio más amplio que simplemente migrar a Dakar.

mujeres excavando en tierras secas

Esto queda reflejado en las respuestas del cuestionario, donde encontramos que al 61% de las personas encuestadas les gustaría migrar más allá de Dakar, y de ellas, un 74% lo harían a Europa y un 13% al continente americano. Solo entre 2008 y 2013, casi 50.000 personas salieron de Dakar para emprender una migración internacional. Teniendo en cuenta estos datos podemos afirmar que, probablemente, muchas de las personas encuestadas intenten llegar a Europa.

«Muchas de ellas no lo conseguirán y morirán al cruzar el Desierto del Sáhara o ahogadas en el  Mediterráneo debido a las políticas racistas, xenófobas y clasistas de la Unión Europea y el Estado español».

Se producen alteraciones culturales y sociales como resultado de las migraciones.

En Senegal, cada una de las etnias se dedica a un oficio en concreto. Encontramos que la relación entre etnia y trabajo se pierden después de la migración, de modo que, aunque el oficio que desempeñan en Dakar les reporta más beneficio económico que el trabajo en origen, no es lo que llevan haciendo sus antepasados ni esas personas antes de migrar. Importante también destacar que el 69% de las personas encuestadas migró sin su familia y solamente un 3% afirmó no querer volver a su localidad de origen. Es decir, nos encontramos con migrantes forzados. Aunque tras la migración, la situación económica mejoró en el 86% de los casos, muchas de las personas que respondieron al cuestionario afirman que, pese a tener una mayor calidad de vida en la capital, echaban de menos a su familia, su casa y la región donde habían nacido.

*Marina Pérez y Jesús M. Castillo pertenecen al Dpto. de Biología Vegetal y Ecología, Facultad de Biología, Universidad de Sevilla.

** Coumba Ndoffene  pertenece al Departamento de Geografía de la Cheick Anta Diop (Dakar, Senegal).

 

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