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¿Hacia dónde? El cambio climático, las migraciones, la ciudadanía inclusiva y la revolución del consumo ético y sostenible

/ Blog

Por Valeria Bello

No hace falta utilizar mucha imaginación para entender las consecuencias del cambio climático. El cine ya nos dio hace algunos años una idea de lo que podría llegar a ser el mundo en un futuro: en Waterworld,[1] Kevin Costner busca cómo sobrevivir en un planeta en el que los casquetes polares y los glaciares se han derretido totalmente y el nivel del mar ha aumentado, cubriendo casi toda la tierra.

Efectivamente, los cuatro fenómenos más importantes que son consecuencia del cambio climático y del aumento de la temperatura son la desaparición de las zonas costeras y de las islas de baja elevación, las inundaciones, la desertificación y el aumento de los fenómenos climáticos extremos.[2]

Si la temperatura sigue subiendo, en unos años, el panorama del mundo visto desde el espacio exterior sería una porción limitada de tierra en comparación con lo que hay hoy en día. Además, la mayoría de esa tierra sería desértica, con muy pocas áreas cultivables. En las escasas zonas aptas para la vida humana, la población viviría en áreas muy densamente pobladas, con escasos recursos.

En un estudio del 2015, como resultado del proyecto “Prejudice and Conflict in Force-migration Issues: a Contest” (PACIFIC)[3] sobre los conflictos originados por las migraciones climáticas en las Islas del Pacífico, se observó claramente que los desplazamientos debidos a la desaparición de las zonas costeras y de tierras cultivables, así como a la pérdida de empleo en consecuencia de la acidificación del océano y de la salinización de las aguas dulces por infiltraciones de agua marina causadas por la subida del nivel del mar, iban a sumarse a otras causas de las migraciones. Cuando la población – tanto local como extranjera- no está educada en la interculturalidad y la inclusividad, esa situación puede conllevar un importante aumento de las tensiones entre los distintos grupos por el acaparamiento de los recursos en zonas que acababan siendo siempre más densamente pobladas, hasta llegar al desarrollo de verdaderos conflictos.

Las Islas del Pacífico son un ejemplo muy ilustrativo de lo que pasaría en el planeta con el transcurso de los años si la temperatura sigue subiendo con la misma intensidad de las últimas décadas. Se ha descubierto, por ejemplo, que el aumento de las peticiones de asilo en Europa responde a los cambios de temperaturas.[4]

La Unión Europea, por ejemplo, siempre ha sido una de las regiones más comprometidas en la acción contra el cambio climático. Sin embargo, desafortunadamente, algunos gobiernos europeos se han sumado recientemente a los que rechazan las políticas de la acción por el clima.[5]

La actual situación de debilidad de la gobernanza mundial y del compromiso hacia el multilateralismo preocupa a las Naciones Unidas, que durante los días 20 y 21 de febrero de 2019 convocó un grupo de expertos[6] procedentes de todo el mundo para discutir sobre estos temas y entender qué camino hay que seguir para asegurar a las futuras generaciones un planeta apto para la vida humana.

Los 23 expertos presentes, discutimos sobre cambio climático, migraciones y  conflictos, pero también sobre cómo asegurar la cooperación multilateral en el tema. Todas y todos compartíamos una idea clara: el cambio climático es un reto importante y preocupante para la vida humana en el planeta. También creemos que existe cierta esperanza: la revolución del consumo. Es importante que más personas consuman de forma ética y sostenible y que las empresas más grandes se conviertan a la energía limpia y renovable.

Esto podría dar un empujón al proceso, a pesar de la escasa voluntad política de algunos gobiernos. Además, el aumento del consumo ético y sostenible es actualmente una de las tendencias económicas más positivas como, por ejemplo, está ocurriendo en Reino Unido.[7] Este es otro de los objetivos de desarrollo sostenible, que va de la mano con el de acción por el clima.[8] Los gobiernos, por lo tanto, se ven obligados de alguna manera a optar por operar a favor del multilateralismo por la energía renovable, gracias a una ciudadanía atenta y cuidadosa con el medio ambiente y una producción industrial más comprometida con la sostenibilidad ambiental.

Esto no significa que ya no sea necesario el compromiso de las grandes potencias mundiales, pero sí demuestra que la ciudadanía puede desarrollar un papel muy importante en la acción por el clima, tal cómo también representa, con su voto, un recurso esencial para que la política hacia el multilateralismo y hacia una gobernanza justa, intercultural e inclusiva de las migraciones sigan siendo el modelo de referencia para la vida sociopolítica de nuestros países.[9]

Pero la acción por el clima también tiene que estar liderada por los actores políticos importantes a nivel global, para que a ellos se sumen todos los demás, en una política energética y ambiental sostenible para la vida humana en el planeta. La actual situación creada por las actividades humanas, en una irónica paradoja de nuestro fatal destino, no es sustentable no tanto para el planeta en sí, que seguirá existiendo, sino para los seres humanos, que muy difícilmente se adaptarán a estas condiciones extremas.

“Los gobiernos deben encontrar soluciones a corto, medio y largo plazo, pero la ciudadanía tiene la oportunidad de obligarles a gobernar en este sentido”.

Además de las acciones globales, regionales y nacionales, también hay que tomar medidas a nivel local, con una gestión más sostenible de las ciudades, con una política energética y medioambiental justa. Un ejemplo sería una gestión más sencilla del reciclaje, que ayude al ciudadano a reciclar la mayoría de los residuos, con recogidas simplificadas, mientras que recaiga en las empresas que hacen del reciclaje su propio negocio, la responsabilidad de la parte más compleja del proceso de recuperación del material.

“También hay que ofrecer estímulos a los ciudadanos para transformar sus vidas y sus hogares en ser energéticamente más eficientes, con ayudas a la renovación energética, pero, a la vez, con políticas urbanas socialmente inteligentes”.

 Por ejemplo, se debe permitir la subida del valor de un inmueble sólo y exclusivamente cuándo su clase energética sea eficiente. Esta no sólo es una medida justa para la ciudadanía, sino la única sensata. Hacer políticas del hogar y del consumo sostenibles son algunas de las medidas que podrían ayudar a encaminar hacia una vida sustentable para todos y todas. Pero también hay que tener en cuenta a la ciudadanía, sobre todo a las nuevas generaciones, que son mucho más sensibles a estos temas, en su potente rol de consumidores en la sociedad del consumo. Esto puede empujar a los países más allá de donde la política todavía no se arriesga: hacia una gobernanza ética, inclusiva y sostenible; en otras palabras, una política respetuosa con el planeta y con las personas.

Valeria Bello es actualmente Profesora Asociada en Blanquerna – Facultad de Comunicaciones y Relaciones Internacionales de la Universidad Ramón Llull, Barcelona. Ha colaborado como experta en tema de migración forzosa, prejuicio y seguridad humana con varios gobiernos nacionales y con la sede central de Naciones Unidas en Nueva York, así como con varias agencias de las Naciones Unidas y además has sido una de las dos “Expertas Destacadas” de la Universidad de la Naciones Unidas en 2018 por el Objetivo de Desarrollo Sostenible numero 10: “Reducir la desigualdad en y entre los Países”.

 

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Waterworld

[2] www.unisdr.org/we/inform/publications/46796

[3] https://migration.unu.edu/research/forced-migration/pacific.html#outline

[4] http://science.sciencemag.org/content/358/6370/1610

[5] www.un.org/sustainabledevelopment/es/climate-change-2

[6] www.un.org/development/desa/dpad/2019/sustainable-development-outlook-2019-gathering-storms-and-silver-linings

[7] www.triodos.co.uk/articles/2018/the-rise-and-rise-of-the-ethical-consumer

[8] www.un.org/sustainabledevelopment/sustainable-consumption-production

[9] www.un.org/es/conf/migration/global-compact-for-safe-orderly-regular-migration.shtml

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