Evidencias de migraciones climáticas en Estados Unidos (Parte I)

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«En la elección de la alimentación, del lugar, del clima y de las distracciones gobierna un instinto de autoconservación» Friedrich Wilhelm Nietzsch

Los residentes de Pacífica -un suburbio de 38 mil habitantes, localizado en el condado de San Mateo, a 12 kilómetros al sur de San Francisco- ven con incredulidad y frustración cómo el mar se traga, veloz y drásticamente, los bellos acantilados que hasta hace algunos años servían como terrazas naturales para observar con tranquilidad las olas y albergar edificios habitacionales de la clase trabajadora.

La tormenta El Niño del 2016, y el constante aumento en el nivel del mar, han llevado a la demolición de las viviendas en los acantilados de Pacífica, orillando a sus habitantes, la mayoría de clase trabajadora, a una “retirada forzada no planificada”, según Charles Lester, director del Centro de Política Oceánica y Costera de la Universidad de California en Santa Bárbara, quien ha servido como asesor de vivienda y cambio climático en Pacífica.

Foto: Manuel Ortiz

En la parte superior de los acantilados hay letreros que advierten el peligro de derrumbe. En la parte inferior, el gobierno ha colocado rocas para minimizar la erosión generada por el mar. 

Foto: Manuel Ortiz

“Yo he visto cómo el nivel del mar ha ido subiendo y subiendo, y las rocas podrían ayudar en algo, pero al mar no lo para nadie. En todo caso, es la gente la que se tendrá que ir, no el mar”, cuenta Jorge, un hombre de ascendencia asiática quien lleva 15 años pescando en las aguas de Pacífica. 

Donde antes había casas y departamentos en Pacífica, ahora hay terrenos planos en riesgo de deslave. Los pocos que pueden, se mudan tierra adentro en la misma ciudad, pero la mayoría de los habitantes que van siendo expulsados de Pacífica, intentan reubicarse en algún otro punto del condado de San Mateo y  Silicon Valley, una de las zonas más costosas para vivir en los Estados Unidos.

Generaciones pasadas nunca imaginaron que esa tierra que daba frutos, que cercaba su casa, que les daba alimentos y les brindaba paisajes inigualables, se convirtiera en un espacio de miedo, en un lugar que los ahuyenta, como si nunca hubieran sido parte de él. Hoy esos sueños se desmoronan, están secos o se incendian. Es el Cambio Climático. Es nuestro futuro.

Así, 150 millones de personas en el mundo, incluidos los sectores más vulnerables en los Estados Unidos, serán desplazadas para 2050, donde la erosión, las inundaciones y el aumento del nivel del mar serán las principales causas, de acuerdo con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Los problemas de agua y seguridad alimentaria debido a la sequía y la intrusión de agua salada, también afectarán la sostenibilidad de las comunidades, señala un estudio realizado por la misma organización.

En 2019, las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos ascendieron a 6 mil 558 millones de toneladas métricas, equivalentes en CO2. Este total representa un aumento de 2% desde 1990, pero una disminución del 12% desde 2005, de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos–EPA. En tanto, las emisiones de CO2, el principal gas de efecto invernadero emitido por las actividades humanas, aumentaron un 3 Ç% en el país, en tanto que las emisiones de metano disminuyeron un 15%, ya que la reducción de las emisiones de los vertederos, las minas de carbón y los sistemas de gas natural compensaron con creces el aumento de las emisiones de actividades como la producción ganadera. Las emisiones de óxido nitroso, procedentes sobre todo de las prácticas de gestión del suelo agrícola, como el uso de nitrógeno como fertilizante, aumentaron un 1%, y las emisiones de gases fluorados, liberados como resultado de usos comerciales, industriales y domésticos, aumentaron un 86%. Dichas cifras podrían no decir mucho. Sin embargo, están relacionadas con el aumento de temperatura en el mundo.

Los cambios climáticos a largo plazo pueden afectar directa o indirectamente a muchos aspectos de la sociedad de formas potencialmente disruptivas. Por ejemplo, las temperaturas promedio más cálidas podrían aumentar los costos del aire acondicionado y afectar la propagación de enfermedades como la enfermedad de Lyme, pero también podrían mejorar las condiciones para el sembrado de algunos cultivos.

Sin embargo, las variaciones más extremas del clima también son una amenaza para la sociedad. Los eventos de calor extremo más frecuentes e intensos pueden aumentar las enfermedades y las muertes, especialmente entre las poblaciones vulnerables, y dañar los cultivos.

Si bien el aumento de las precipitaciones puede reponer los suministros de agua y apoyar la agricultura, las tormentas intensas pueden dañar la propiedad, causar la pérdida de vidas y el desplazamiento de la población, e interrumpir temporalmente los servicios esenciales como el transporte, las telecomunicaciones, la energía y el suministro de agua.

De acuerdo con la EPA, las temperaturas promedio han aumentado en los 48 estados contiguos desde 1901, con una mayor tasa de calentamiento en los últimos 30 años. Ocho de los 10 años más cálidos registrados se han producido desde 1998. Las temperaturas globales promedio muestran una tendencia similar, y todos los 10 años más cálidos registrados en todo el mundo se han producido desde 2005.

Dentro de Estados Unidos, las temperaturas en partes del norte, el oeste y Alaska son las que más han aumentado. Y es que, a medida que el planeta se calienta de manera general, las temperaturas promedio aumentan a lo largo del año, pero los aumentos pueden ser mayores en ciertas estaciones que en otras.

Desde 1896, las temperaturas promedio de invierno en los 48 estados contiguos en Estados Unidos. han aumentado en casi 3° F. Las temperaturas de primavera han aumentado alrededor de 2° F, mientras que las temperaturas de verano y otoño han aumentado en 1.4° F.

Así, las olas de calor están ocurriendo más de lo que solían ocurrir en las principales ciudades de la unión americana, pues estas ocurren tres veces más a menudo que en la década de 1960, alrededor de seis por año en comparación con dos por año de hace 60 años. La EPA detalla que la temporada de olas de calor promedio es 47 días más larga, y las olas de calor individuales duran más y se vuelven más intensas. A ello, hay que agregar que en los últimos años, un mayor porcentaje de precipitación en los Estados Unidos se ha producido en forma de eventos intensos de un solo día.

En el ámbito nacional, 9 de los 10 años principales para eventos extremos de precipitación de un día han ocurrido desde 1996. También ha aumentado la ocurrencia de totales de precipitación anual anormalmente altos ‒según la definición de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. Pero, el país también se está secando. Las tendencias específicas varían según la región, ya que el oeste generalmente ha experimentado más sequías, mientras que el medio oeste y el noreste se han vuelto más húmedos. Un índice más detallado desarrollado recientemente por la EPA, muestra que durante el período de 2000 a 2020, aproximadamente del 20 al 70% de la superficie terrestre de Estados Unidos experimentó condiciones que fueron al menos anormalmente secas en un momento dado. Dicha sequía ha provocado que la Costa Oeste de Estados Unidos se convierta en una gran fogata cada año. 2020 fue el peor año registrado en incendios forestales en el país, con más de 40mil km2 de bosque reducidos a cenizas.

Diversos estudios tratan de calcular el impacto de la catástrofe en el medio ambiente, la fauna y la salud de las personas debido a los incendios que cada año mortifican al país, y no observan nada favorable en el futuro. Según un estudio de la Universidad de Colorado Boulder, la inmensa mayoría de los incendios se deben a la actividad humana.

«Climigración»

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Alaska, para crear una respuesta humanitaria adecuada, el primer paso es definir la categoría de desplazamiento de la migración inducida por el clima y perfilar los grupos de población que deben trasladarse. Después de crear una definición, se puede construir un marco legal e institucional para reubicar comunidades.

“Climigración” es la palabra que mejor describe la migración forzada debido al cambio climático. La climatización es el resultado de cambios ecológicos continuos inducidos por el clima en el entorno de una comunidad que impactan severamente la infraestructura, como clínicas de salud y escuelas, así como los medios de vida y el bienestar de las personas que residen en la comunidad», señala el estudio.

Destaca que la «Climigración»  ocurre cuando una comunidad ya no es sostenible por razones ecológicas, y difiere de la migración causada por eventos ambientales aleatorios catastróficos. «No reconocer las señales de los cambios en los ecosistemas impedirá de manera crítica la capacidad de adaptación de una comunidad y puede conducir al colapso social y económico», subraya el documento.

En ese sentido, apunta que las agencias gubernamentales también se verán obstaculizadas si no pueden identificar las señales de alerta ecológica tempranas que requieren que una comunidad se reubique, por lo que la financiación será uno de los factores clave que facilitará el proceso de reubicación. Pues, «cuanto antes una comunidad y las agencias gubernamentales reconozcan que debe producirse la reubicación, antes se podrá desviar la financiación del socorro en casos de desastre al esfuerzo de reubicación».

Determinar qué comunidades son las más propensas a sufrir desplazamientos requerirán una evaluación compleja de la vulnerabilidad del ecosistema de una comunidad al cambio climático, así como la vulnerabilidad de sus estructuras sociales, económicas y políticas.

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