Evidencias de migraciones climáticas en Estados Unidos (Parte II)

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El año pasado recorrí las zonas afectadas por el incendio Dixie, en el condado de Plumas, al norte de San Francisco, California.

Como ya es sabido, los incendios forestales son, cada vez con mayor frecuencia, una de las causas de migración climática masiva en los Estados Unidos, particularmente en California, Oregon y Colorado.

El paso en auto por la Sierra Nevada –majestuosa en mi memoria juvenil– era ahora un desolador paisaje de troncos negros y humeantes que se consumían como colillas de cigarrillos desechados sobre un inmenso cenicero.

 

Fotografía: Manuel Ortiz

 

Me detuve en un punto de revisión del ejército, mostré mi carnet de periodista y seguí avanzando por una solitaria carretera hasta el poblado de Greenville, evacuado y consumido en su totalidad por las llamas.

Al dar mis primeros pasos afuera del auto, sin nadie más hasta donde me alcanzaba la vista, me invadió una sensación de angustia e incredulidad, parecida a la que tuve en Fukushima, Japón, cuando recorrí las calles vacías tras el Tsunami y el accidente nuclear en marzo de 2011.

Una estación de bomberos, la oficina de correos, los autos, las casas, todo, absolutamente todo (1277 construcciones), estaba destruido en Greenville, junto con más de 341.588 hectáreas de bosque alrededor.

 

Fotografía: Manuel Ortiz

 

Los más de 800 habitantes de Greenville, en su mayoría adultos mayores de clase baja que sobrevivían de sus ajustadas pensiones, se convirtieron de la noche a la mañana en “refugiados del fuego”, como algunos se auto nombraron.

Una gran parte de los “refugiados del fuego” terminaron viviendo en Quincy, el poblado más cercano al sur de Greenville, en improvisados campamentos en los parques públicos o en sus vehículos aparcados en estacionamientos de centros comerciales.

“Lo que pasa aquí es obvio: estamos siendo afectados por el cambio climático”, dijo una mujer de 55 años (cuyo nombre prefirió ocultar) mientras acomodaba su tienda de campaña para pasar la noche en un parque junto con su gato.

“Pero hay quienes aún no lo quieren ver. Hoy me tocó a mí perder mis pertenencias. Aun no tengo claro qué haré. Si no hacemos algo pronto, si no entendemos que esto es real, a todos nos afectará tarde o temprano”.

– ¿Hay gente aquí que aun crea que el cambio climático no es real? – Pregunté.

– ¡Por supuesto! Yo llegué a este lugar hace 15 años para vivir cerca de la naturaleza. Aquí había mucha agua y los bosques se sentían vivos, el suelo estaba siempre húmedo. Aquí es, o era, un buen lugar para vivir, aunque también aquí hay gente de mente muy cerrada, muy conservadora, muchos seguidores de [Donald] Trump, que no creen en el cambio climático y se irritan si uno menciona esos temas, así que mejor ni hablar de eso aquí.

 

Residente de Greenville, California, evacuada por el incendio. Fotografía: Manuel Ortiz

 

Un aspecto que llamó mi atención durante las pláticas que tuve con las personas evacuadas es que, en efecto, el tema del calentamiento global es muy polémico en esta zona y la población está dividida al respecto.

Algunos evacuados habían creído –hasta este momento– que el calentamiento global era un invento de los medios de comunicación o del Partido Demócrata.

Dos hombres a quienes encontré con tiendas de campaña a la orilla de una carretera, y quienes no me permitieron tomar fotos, me aseguraron, muy molestos, que el calentamiento global era una “farsa”. “El gobierno nos sacó de nuestras casas y las quemó para quedarse con nuestro territorio, eso es lo que está pasando aquí”.

El incendio Dixie, y otros de monumentales dimensiones en California y Oregon, durante el 2020, 2021 y lo que va del 2022, se enmarca en un periodo de sequía extrema sin precedentes en la historia del Oeste estadounidense.

Cabe recordar que en agosto del 2020 el Servicio Nacional del Clima (NWS, por sus siglas en inglés) registró una temperatura de 130 grados F (más de 54 grados C) en el Valle de la Muerte, al sur de California. “Posiblemente la temperatura más alta jamás medida en la tierra”, según The New York Times Magazine (15/10/2020).

Lo anterior coincide con un estudio de Jelena Lukovic, y otros científicos y científicas, publicado en el “journal” de Advancing Earth and Space Science (12/01/2021), en el que se indica que en los últimos 60 años la temporada de lluvias en California tuvo un desplazamiento de 27 días, lo cual “puede agravar las sequías estacionales y prolongar la temporada de incendios forestales”.

Estas sequías, de acuerdo con el gobernador de California, Gavin Newsom, son producto del cambio climático y afectan a 41 de los 58 condados del estado.

“Con la realidad del cambio climático muy clara en California, estamos tomando medidas urgentes para abordar las deficiencias agudas de suministro de agua en el norte y el centro de California, al mismo tiempo que construimos nuestra resiliencia del agua para proteger a las comunidades en las próximas décadas”, dijo Newsom en un comunicado de prensa (10 de mayo de 2021).

En el incendio Dixie conocí a Kenny Chapman, un piloto de helicóptero cisterna. De acuerdo con Chapman, quien tiene más de 30 años de trayectoria en el combate de incendios forestales, “en los últimos años hemos visto un cambio muy agresivo en el comportamiento de los incendios.”

“Vivimos un aumento de la temperatura del planeta basada en el cambio climático”, dijo Chapman. “Falta mucha educación para entender lo que ocurre. Falta una buena película que eduque sobre los incendios forestales. La gente tiene que evacuar sus casas y sus comunidades, pero no podemos evacuar el planeta”.

Los medios de comunicación en los Estados Unidos solían presentar los desastres ambientales como algo lejano, algo que ocurría en países lejanos, regularmente del llamado “tercer mundo”. Pero el 2021, como señaló National Geographic, estos desastres “nos trajeron a casa la realidad del cambio climático”.

Tan solo en los primeros días de 2022, se anunció que decenas de miles de personas habían huido de sus viviendas por un masivo incendio en el estado de Colorado.

“Las familias tuvieron apenas unos minutos para meter todo lo que podían -los animales, sus hijos- en el auto y marcharse, declaró el gobernador de Colorado Jarade Polis a los medios de comunicación.

Y mientras escribo este texto (24 de enero de 2022), otro incendio forestal, denominado “Colorado”, está consumiendo 425 hectáreas de Big Sur, la zona costera de California, dejando a por los menos 500 personas evacuadas.

Lee aquí la parte I de este artículo

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