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Licencia para matar: ¿dónde queda el derecho a migrar?

/ Blog

Arantxa García de Inspiraction

A Donald Trump no le tiembla el pulso: 8.000 militares desplegados en la frontera con México con instrucciones muy claras de utilizar toda su fuerza letal contra la caravana de migrantes. De momento no han sido balas sino gases lacrimógenos los utilizados contra los 500 migrantes que intentaron este pasado domingo cruzar la frontera en Tijuana. Trump insiste en que son criminales y pide al Gobierno mexicano que los deporte, mientras amenaza con cerrar los más de 3.200 km de frontera con México. ¿Dónde quedan el derecho a migrar y el respeto a los derechos humanos?

Se ha escrito mucho sobre las causas de esta huida masiva que se inició en Honduras el pasado 12 de octubre y a la que se fueron sumando por el camino migrantes de Guatemala y El Salvador; una crisis humanitaria en la que se mezclan muchos ingredientes: la violencia, la pobreza extrema, el hambre, el desempleo… pero también el cambio climático que ha entrado en la ecuación como posible catalizador de esta migración forzada.

En la reciente Cumbre Iberoamericana, el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, insistía en el cambio climático y el deprimido mercado del café como los principales causantes de este éxodo masivo, al tiempo que hacía un llamamiento a Trump para que respetara los derechos humanos de la caravana de migrantes. Una pena que a Hernández se le pasara por alto hablar de la corrupción institucionalizada en su país, que ocupa el puesto 135 de los 180 países evaluados por Transparencia Internacional. La corrupción es un cáncer y el saqueo de las instituciones impide que el dinero destinado a programas agrarios, educación o salud llegue a la población.

El cóctel entre Estados fallidos, altos índices de pobreza, falta de seguridad alimentaria, alta vulnerabilidad a eventos climáticos extremos (los países centroamericanos ocupan las primeras posiciones en el Índice de Riesgo Climático Global que todos los años elabora GermanWatch, con Honduras en el primer puesto) y un incremento de la incidencia del cambio climático es una bomba que plantea la migración como única salida para muchas personas de la región; y especialmente en el Corredor Seco Centroamericano que recorre Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, donde el el 80% de los hogares que dependen de la producción de granos básicos como el maíz, el frijol y el sorgo, vive por debajo del umbral de la pobreza (FAO).

Así lo recoge el estudio “Migraciones climáticas en el Corredor Seco Centroamericano: integrando la visión de género”, coordinado por InspirAction/Christian Aid y próximamente disponible, en el que las personas entrevistadas identificaron un aumento de las migraciones temporales debido a la incertidumbre en las épocas de cosecha por las lluvias o sequías, vinculadas con el cambio climático o el empeoramiento de las condiciones medioambientales. Migraciones que se producen sobre todo durante el periodo de la primera siembra: antes había dos cosechas al año pero, ante los cambios en el clima, las poblaciones del Corredor Seco ya no se arriesgan a realizar la primera siembra y migran buscando otras fuentes de empleo. Suelen ser migraciones internas hacia áreas rurales con cultivos que demandan mano de obra en época de cosecha (café, azúcar, banano, melón…) o hacia las ciudades, en el caso de las mujeres en busca de trabajo doméstico o en las maquilas. En los cuatro países, esta migración se hace normalmente hacia otras regiones dentro del mismo país o a países vecinos siendo los más recurrentes Costa Rica y El Salvador, por ser países dolarizados, lo que permite a las personas migrantes obtener salarios más altos que en sus países de origen.

También el estudio ahonda en las cargas extras que están asumiendo las mujeres ante la variabilidad climática: necesitan invertir más tiempo para abastecer de agua a su comunidad (los pozos más cercanos se han secado) y para el cuidado de personas enfermas de cualquier edad por un incremento de las enfermedades relacionadas con el aumento de la temperatura (respiratorias, cutáneas y enfermedades como el zika, la chikunguña y el dengue por aumento del número de mosquitos). Cuando la mujer migra, las labores asociadas a los cuidados siguen en manos de otras mujeres de la comunidad (abuelas, hermanas…) sin que los hombres se incorporen a este ámbito. Si ellas permanecen en la comunidad y sus parejas son las que migran, asumen una mayor carga de trabajo a la que ya tenían. El estudio muestra también la dificultad de obtener datos fiables desagregados que permitan establecer conclusiones sobre el impacto diferenciado de la migración climática entre hombres y mujeres, pero sí deja claro que ante el desafío climático ellas están intentando generar estrategias de adaptación (bancos de semillas o cooperativas agrícolas) para permanecer en sus territorios.

Cuando hablamos de migraciones climáticas, es más necesario que nunca plantear el concepto de justicia climática. A pesar de ser una de las regiones más vulnerables del mundo ante las consecuencias del cambio climático, se estima que para 2030 Centroamérica producirá menos del 0,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del planeta. La actual Cumbre del clima de Polonia debe poner encima de la mesa objetivos de reducción de emisiones de CO2 muy ambiciosos por parte de los países más contaminantes. Las advertencias del IPCC han sido claras. Medio grado importa y es clave para frenar en parte las migraciones climáticas.

Por Arantxa García de Inspiraction*

Periodista especializada en información ambiental, vinculada desde 2008 a diversas ONG de desarrollo con una perspectiva de respeto a los derechos humanos y la justicia ambiental. En 2009, participó en un proyecto sobre migraciones ambientales en Senegal que culminó con el documental “Tukki, la huella ambiental” y en los últimos años trabaja en temas de cambio climático con inclusión de la perspectiva de género para la ONG InspirAction, donde ha participado en la coordinación del estudio “Migraciones climáticas en el Corredor Seco Centroamericano: integrando la visión de género” disponible próximamente. agarcia@inspiraction.org 

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